¿Quién es Altagracia Camacho?

Me escriben a diario pidiendo que cuente de mí. Tengan paciencia, que cuando protagonice mi novela y cuando me inscriba como candidata presidencial se cansarán de verme en la televisión Mientras, seguiré develándome (y desvelándome) con mis epístolas cibernéticas.

Pero como me siento en deuda (ya creo que me debo a mi gente), les resumo mi vida, para que me conozcan un poquito más, si eso quieren.

Nací en Altagracia de Orituco, el 21 de marzo de 19?? (soy ariana, mosca con eso, que soy guerrera y guerrillera).

Siempre tuve aspiraciones presidenciales porque cuando la maestra pasaba la lista en mi escuela y decía: “Altagracia Camacho”, yo contestaba: “¡PRESIDENTE!”.

Cuando cumplí 13 años, mi tío me regaló un montón de libros de Mafalda pensando que eran caricaturas inocentes. ¡Él no supo lo que hizo! leyéndola se me metió la idea de ser una justiciera social!!!

A los 16 años, a duras penas, obtuve mi título de bachiller. Yo era de andar con amiguitos, cuando no tenía que ayudar a mi mamá en la tienda, me la pasaba por allí escondida por atrás del río (“ay esos amores de amigos, a lo Viviana Gibelli).

Cuando me quise sacudir, mi ex comenzó a levantar la mano, y a amenazarme con que me iba a escarmentar.

Yo pensaba que perro que ladra no muerde, pero eso es mentira. Una noche que llegué tarde del estreno de una obra, me dio una paliza.

Luego me compró un montón de ropa para que lo perdonara. Hizo lo mismo con nuestros hijos: les daba sus buenos golpes, y luego, les combraba juguetes, como si eso borrara lo malo.

Cuando le conté a mi mamá, me dijo que lo dejara, pero yo de porfiada no le hice caso. Al poco tiempo, me di cuenta de que ella tenía razón.

Una noche recibí la visita de un amigo guionista, nos bebimos unos vinos y nos quedamos dormidos en mi hamaca que tenía la bandera de Venezuela hasta que me la cambiaron.

Esa madrugada, llegó el que era mi esposo y nos cayó a palos ¡a los dos!

Así salí de esa casa para no volver. Me fui con mis muchachos a Altagracia de Orituco y me separé de él. Por eso digo: si yo pude liberarme, Venezuela también puede.

Pues, cambió mi historia. Comencé a salir con el dramaturgo. Aprendí a manejar y estoy actuando cada vez más y mejor.

Mi novio quiere que nos casemos, pero yo lo prefiero de novio, no vaya a ser que se me eche a perder como me pasó con el otro. Y hace poco me hizo una propuesta que me cayó como una Alta Gracia del mismísimo cielo: me preguntó si quería protagonizar La Mujer que Manda, la telenovela estelar que él estaba escribiendo.

Nunca he protagonizado nada, pero créanme, una voz muy fuerte me dijo que me llegó la hora de protagonizar la transformación de mi país. Es que “La Mujer que Manda” se trata de una actriz que decide lanzarse a la presidencia, y yo haré lo mismo que ella.

Esto me produce de todo tipo de escalofríos.

Y se me ocurrió que voy a hacer un monólogo como parte de la promoción de la telenovela… y de mi campaña presidencial!!!

Así estará mi tierra que yo estoy segurísima de que gobernaría mucho mejor que lo que hay.

¡Ya estoy comenzando a visualizar ese mega casting electoral!

En fin, #YoSoyAsí: soy Altagracia Camacho, bebo cuanto se me atraviesa, bailo joropo, canto bolero, y reguetoneo bien perreao.

Sé que puedo guardar un secreto de estado porque fui a mucho casting estando en estado y nadie se enteró. Me puedo transformar en lo que tú ni te imaginas.

Y aunque reconozco que ha corrrido mucha agua, creo que aún tendremos de dónde agarrarnos.

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Soy Altagracia Camacho y mandaré mejor que cualquier macho.

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